Enjambres de langostas procedentes del Sahara han afectado a turistas en las Islas Canarias, lo que ha obligado a las autoridades a pedir calma.
Los responsables de Lanzarote, Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura subrayan que los insectos no suponen una amenaza directa para la población, aunque reconocen que la agricultura podría estar en riesgo.

Los cielos de toda Canarias se han llenado de enjambres de langostas Crédito: RTV

Las autoridades han pedido calma con la esperanza de que la situación no se convierta en una infestación a gran escala. Crédito: RTV

Si bien las langostas no representan una amenaza para la vida humana, los lugareños están preocupados por el posible efecto en la agricultura. Crédito: RTV
Por ahora, las autoridades insisten en que no hay motivos para el pánico, pero los próximos días serán críticos.
Los videos que circulan en las redes sociales muestran densas nubes de langostas arrasando el campo.
A veces, el cielo se oscurece visiblemente mientras miles de insectos patrullan las zonas rurales.
Un período de clima húmedo y cálido ha atraído a los insectos a viajar desde África, transportados por vientos cargados de polvo sahariano.
La situación recuerda a una gran plaga que ocurrió hace dos décadas y que causó estragos en los cultivos y perturbó la vida cotidiana.
Durante esa crisis, la invasión fue tan grave que se llamó a los bomberos para ayudar a contener la propagación.
Las autoridades de Lanzarote ya han puesto a los servicios de emergencia en alerta roja, decididos a actuar con rapidez si la situación se deteriora.
Aun así, los funcionarios siguen siendo cautelosamente optimistas respecto de que la situación no se convertirá en una plaga a gran escala.
Francisco Fabelo, Jefe de Medio Ambiente del gobierno de la isla, dijo: «Los próximos dos días serán clave. Si son ejemplares adultos que llegaron exhaustos, morirán y no pasará nada. Si vemos cópulas, significaría que se están reproduciendo».
Tendríamos que verlo entre esta tarde y mañana.
“Ya lo vivimos en 2004 y a finales de los años ochenta hubo otro episodio similar”.
Theo Hernando, secretario general de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias, quiso tranquilizar a los agricultores.
“Es común que en episodios de vientos provenientes de África, como los que trae la calima, haya ejemplares de langostas”, indicó.
“Se los lleva el viento y mientras sean casos aislados no hay problema.
“Llegan muy debilitados, no están en condiciones de asentarse ni de reproducirse.
“La naturaleza misma sigue su curso y muchas veces terminan siendo depredadas por las aves”.
Las autoridades de la isla también han señalado que la temporada de quema de arbustos está actualmente en marcha y que las langostas tienen una aversión natural al fuego.
Sin embargo, los expertos advierten que si los insectos son más jóvenes en lugar de viejos, se requerirían medidas urgentes.
Un enjambre reproductor podría devastar los cultivos, dejando los campos estériles en cuestión de días.
Las Islas Canarias ya se han enfrentado a esta amenaza en el pasado.
En 1958, enormes enjambres procedentes de África devastaron las plantaciones de tomates y patatas, lo que llevó al Ministerio de Agricultura a desplegar aviones para fumigar las zonas afectadas.
Sobre el terreno, los agricultores recurrieron a hogueras, ruidos fuertes y cebos envenenados para proteger sus medios de vida.
En 2004, Lanzarote registró la llegada de hasta dos millones de langostas, lo que obligó a la isla a declarar formalmente la plaga.
Las langostas han llegado desde África durante siglos, impulsadas por los vientos del este y del sureste.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la langosta del desierto es la plaga migratoria más destructiva del mundo.
Cada langosta puede consumir su propio peso corporal en comida cada día, y un enjambre de un kilómetro cuadrado (que contiene hasta 80 millones de adultos) puede devorar la misma cantidad de comida que 35.000 personas.
Esa asombrosa capacidad ha incrementado históricamente el riesgo de hambruna en partes de África y Oriente Medio.
Sin embargo, para las comunidades insulares de España, los funcionarios insisten en mantener la calma mientras esperan ver si esto marca el comienzo de algo más serio.
