Al menos 21 personas, entre ellas 20 alumnos y el fundador del colegio, perdieron la vida la noche del jueves cuando un autobús escolar se desvió de una carretera famosa por su peligrosidad, chocó contra una enorme roca y volcó en la aldea de Chekwatit, en el distrito de Kapchorwa, Uganda. Otras 60 personas resultaron heridas, varias de ellas de gravedad.

El vehículo, un Isuzu con matrícula UA 108BQ perteneciente al King David Junior School de Ndejje (división de Makindye, Kampala), transportaba a estudiantes que regresaban a casa tras una excursión a las cataratas de Sipi. Según las primeras investigaciones de la Policía de Uganda, alrededor de las 20:00 horas locales el conductor habría perdido el control tras un aparente fallo mecánico. El autobús se salió de la vía, impactó contra una gran roca al borde de la carretera y volcó.
Testigos y equipos de emergencia describieron una escena de devastación: decenas de personas fueron arrojadas fuera del vehículo y otras quedaron atrapadas entre los restos. Vecinos, agentes y personal de rescate se movilizaron de inmediato para liberar a los heridos y trasladarlos a tres hospitales locales. Entre los heridos graves se encuentran tres adultos y varios menores.

El jefe de policía ugandés confirmó el balance oficial: “Tras el accidente de tráfico mortal ocurrido anoche en la aldea de Chekwatit, se han confirmado hasta el momento 21 fallecidos: 20 alumnos y un adulto”. La víctima adulta ha sido identificada como Tadeo Ssekade, fundador y director del colegio, según informó el ministro de Gobierno Local, Balaam Ateenyi Barugahara. La identidad del conductor y de los menores fallecidos aún no ha sido revelada públicamente. Las investigaciones sobre las causas exactas del siniestro continúan abiertas.
La colina de Chekwatit es conocida como uno de los puntos negros de la red vial ugandesa, con un historial de accidentes mortales. Este siniestro se suma a una serie reciente de tragedias en las carreteras del país: apenas una semana antes, un estudiante y un profesor murieron cuando un autobús escolar chocó con un tren en el distrito de Mukono, y a principios de mes otras 14 personas perdieron la vida en una colisión frontal entre un autobús y un tráiler en la carretera Kampala-Gulu.
El comisionado residente del distrito de Kapchorwa, Stanley Bayole, destacó la respuesta de la comunidad: “La gente trajo colchones, ofreció transporte y se unió a las labores de rescate sin dudarlo. Es una muestra fuerte de humanidad y solidaridad en un momento muy difícil”.
La Policía de Uganda extendió sus condolencias a las familias de las víctimas, a la dirección del King David Junior School y a todos los afectados, al tiempo que deseó una pronta recuperación a los heridos. El accidente se perfila como uno de los más mortíferos que involucran a escolares en Uganda en los últimos años, y vuelve a poner de relieve los riesgos de las carreteras del país, especialmente en zonas montañosas de notoria peligrosidad.