Una escena conmovedora se vivió este domingo en las cristalinas aguas de la entrada de K’gari (antes conocida como Fraser Island), en Queensland, Australia. Una niña de apenas 10 años, Scarlet, junto a su madre Chantelle Smith, se convirtieron en las heroínas improvisadas de una ballena jorobada que había quedado atrapada en aguas poco profundas.

Ambas circulaban en moto acuática cuando descubrieron al enorme mamífero marino varado cerca de la desembocadura de Wathumba Creek, un estuario de aguas turquesas situado a unos 46 kilómetros de Hervey Bay, en la cara occidental de la isla patrimonio de la humanidad. El animal yacía indefenso en la zona de bajamar, con la boca abierta y cerrándose, dejando a la vista sus ballenas (las placas filtradoras similares a cabellos).
Sin dudarlo, Scarlet se acercó y comenzó a salpicar agua constantemente sobre el cuerpo del cetáceo para evitar que se resecará bajo el sol australiano. “Nos hablaba”, relató después Chantelle Smith, quien lleva dos décadas visitando la zona en moto acuática precisamente para observar ballenas. “La ballena sobrevivió. Subió la marea y se marchó nadando”.
La madre y la hija mantuvieron al animal lo más húmedo posible mientras esperaban ayuda. Otro grupo de personas permaneció junto a la ballena después de que ellas se vieran obligadas a abandonar el lugar. Según Smith, ya al llegar habían sido informadas de que el varamiento había sido reportado a las autoridades.
Un portavoz del Departamento de Medio Ambiente, Turismo, Ciencia e Innovación confirmó que los oficiales de vida silvestre recibieron la llamada poco después de las 9 de la mañana. Cuando llegaron al arroyo Wathumba, el animal logró liberarse por sí mismo gracias al ascenso de la marea y regresó al mar.
“Fue una experiencia muy especial saber que la ballena sobrevivió a esa situación aterradora y pudo volver al océano”, reconoció Smith. “Al principio me arruinó el resto del día porque estaba muy triste, preguntándome si realmente iba a conseguir salir. Hasta que nos enteramos de que lo había logrado. Muchas ballenas mueren cada año por varamientos”.
La zona es un punto habitual de avistamiento de estos gigantes marinos. Cuando sube la marea, el sistema de arroyos se transforma en un amplio lago de agua salada repleto de vida marina, según Fraser Coast Tourism and Events.
Gracias a la rápida reacción de una niña de 10 años y al trabajo conjunto de quienes se encontraban en el lugar, esta historia tuvo un final feliz: la ballena jorobada recuperó su libertad y regresó a las profundidades del océano.