Un intento de incendio premeditado en un pequeño pueblo de los Países Bajos terminó de la manera más absurda e inesperada. Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en que un individuo enmascarado lanzó un proyectil en llamas contra un café… y terminó él mismo envuelto en fuego.

Los hechos ocurrieron en las primeras horas de la madrugada del sábado en la localidad de Winssen. Un hombre vestido de negro y con el rostro cubierto se acercó sigilosamente al establecimiento. Según las imágenes, corrió hacia el jardín del café y lanzó lo que parecía un artefacto pirotécnico o un proyectil incendiario en dirección a la fachada.
El proyectil, sin embargo, no alcanzó su objetivo. Rebotó contra la pared y, en cuestión de segundos, se produjo un destello cegador. Cuando la luz se disipó, el propio agresor aparecía completamente envuelto en llamas. El fuego se extendió también a un pino que se encontraba en la zona de terraza y quemó parte del césped artificial.
Las imágenes muestran al individuo huyendo a toda prisa mientras su ropa seguía ardiendo. El proyectil terminó apagándose en el suelo, sin lograr penetrar en el interior del edificio.

Cuando los propietarios, Michel Hovenkamp y su esposa, llegaron por la mañana para abrir el local, se encontraron con la fachada exterior ennegrecida y evidentes signos del incendio fallido. Afortunadamente, el artefacto nunca entró en el café. Solo se dañó la zona exterior, por lo que el establecimiento pudo reabrir el mismo día, aunque necesitará una nueva capa de pintura y la reposición del césped artificial.
Las autoridades han abierto una investigación por intento de incendio. La policía recogió los restos del proyectil y ha tomado declaración a vecinos, pero hasta el momento no se han producido detenciones. El propietario ha declarado no tener ninguna idea de por qué su negocio fue el objetivo del ataque.
El café había ganado cierta notoriedad meses atrás por un desafío viral que consistía en una enorme ración de patatas fritas acompañada de dos rolls de salchicha, mayonesa y salsa satay. Más allá de esa anécdota, no se conoce ningún motivo aparente que justifique el ataque.
Las imágenes del fallido intento de incendio circulan ampliamente y muestran con claridad la torpeza del autor. Si el proyectil hubiera entrado en el interior, el fuego habría supuesto un riesgo grave para las personas que viven en los pisos situados encima del café. En esta ocasión, la mala puntería del agresor y el rebote del artefacto evitaron consecuencias mucho más graves.