Un centro comercial de Japón estalló de forma violenta poco después de un potente terremoto de magnitud 7,1, dejando decenas de personas atrapadas bajo los escombros y elevando el número de víctimas mortales en todo el país a al menos 13.

El siniestro se produjo en el Aeon Mall de Kashima (prefectura de Kumamoto). Según las primeras informaciones, la explosión habría sido provocada por una fuga de gas. Imágenes impactantes captan el momento en que el edificio se desintegra de golpe, con la segunda planta colapsando por completo, vigas de acero expuestas y restos proyectados hacia el aparcamiento.

El temblor inicial ya había causado caos. Trabajadores del centro describieron cómo el seísmo, que duró unos diez segundos, los arrojó al suelo o los envolvió en una nube de polvo. Cientos de clientes habían sido evacuados. Sin embargo, la verdadera catástrofe llegó aproximadamente una hora después: una potente detonación destrozó la estructura ante la mirada aterrorizada de los evacuados.
Los equipos de emergencia lograron rescatar el miércoles a ocho personas de entre los escombros. Tres de ellas habían fallecido. El operador del centro, Aeon, confirmó que cuatro trabajadores continúan desaparecidos y abrió una investigación sobre la posible fuga de gas.

Takateru Sonoda, propietario de una peluquería de 41 años cercana al lugar, relató: «Pensé que había explotado una bomba. Había gente gritando para que evacuaran y sonaban las sirenas. Las carreteras cercanas estaban colapsadas; era un estado de pánico».
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, subrayó que se trata de «una carrera contra el tiempo» para rescatar a quienes aún permanecen atrapados.

El centro comercial había reabierto apenas un mes antes tras una ambiciosa reforma. El edificio había sufrido graves daños en el terremoto de magnitud 7,3 que asoló Kumamoto en abril de 2016. Los responsables destacaron entonces que el nuevo complejo contaba con techos reforzados sísmicamente y otras mejoras de seguridad y resiliencia. A pesar de ello, el seísmo de este martes y la posterior explosión pusieron a prueba esas medidas.
Mientras los trabajos de búsqueda y rescate continúan, las autoridades mantienen la alerta ante posibles réplicas y prioritizan la localización de los desaparecidos en lo que se ha convertido en uno de los episodios más dramáticos del terremoto.