Un vídeo de las cámaras de seguridad del Hospital General JCHO de Kumamoto ha captado uno de los momentos más estremecedores del terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el sur de Japón el 28 de julio: en pleno quirófano, los cirujanos se aferran al paciente y a la mesa de operaciones mientras el edificio se balancea con violencia y el equipo médico sale despedido por los aires.

Las imágenes, difundidas a través de m3.com, muestran cómo el suelo y las paredes del quirófano se mueven de forma brusca. Dos profesionales se lanzan sobre la mesa para inmovilizarla y proteger al paciente de los objetos que vuelan por la sala. Otros miembros del equipo médico son arrojados al suelo mientras intentan sujetar el instrumental. Las luces parpadean de manera intermitente y la habitación queda casi a oscuras en varios momentos. A pesar del caos, la intervención quirúrgica se reanudó una vez cesó el temblor, según informaron medios japoneses. El hospital recuperó la normalidad operativa el 5 de agosto.

El sismo se produjo a las 16:26 hora local (07:27 GMT) en la región meridional de la isla de Kyushu. Generó más de un centenar de réplicas y se sintió incluso en Corea del Sur. Según los últimos balances, ha causado 34 muertos y al menos un centenar de heridos.

Entre las víctimas mortales se encuentran dos empleados de la empresa Habita a los que su superior, Goji Yuse, ordenó regresar al centro comercial Aeon Mall Kumamoto para guardar en la caja fuerte el dinero de las ventas. El establecimiento se derrumbó tras una explosión provocada por una fuga de gas. Una de las víctimas ha sido identificada como Kurumi Otake, de 22 años. Los responsables de la compañía han pedido perdón públicamente y han reconocido que “mirándolo ahora, no valía una vida”.

El terremoto dejó un rastro de destrucción visible: edificios derruidos, cortes de electricidad que afectaron a miles de hogares, vías férreas dañadas con trenes varados y carreteras agrietadas. En plena ola de calor de 35 grados, unas 79.000 personas permanecieron varios días sin agua potable y alrededor de 3.500 sin electricidad para los aparatos de aire acondicionado. La localidad de Hikawa, en la prefectura de Kumamoto, resultó especialmente castigada: más de 800 de sus 4.500 viviendas quedaron en ruinas, obligando a muchos vecinos a dormir en sus vehículos en aparcamientos públicos.
El vídeo del quirófano no solo documenta la fuerza del seísmo. Ilustra, con crudeza, la reacción instintiva de un equipo médico que antepuso la seguridad del paciente a la propia en un escenario de peligro extremo. Mientras Japón evalúa daños y atiende a los damnificados, estas imágenes se han convertido en el testimonio más impactante de una tragedia que aún sigue cobrando facturas humanas y materiales.