Colombia vive una de las peores tragedias naturales de los últimos años. Un sismo de magnitud 7,4 que sacudió el oeste del país la mañana del lunes ha dejado al menos 164 personas muertas, casi 500 heridas y más de 2.700 reportadas como desaparecidas. El Gobierno ha declarado el desastre nacional mientras equipos de rescate trabajan entre escombros y en Cali se desatan saqueos que obligaron a desplegar mil efectivos de seguridad y a imponer un toque de queda nocturno.

El epicentro se ubicó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 64 millas (unos 103 kilómetros) y a unos 250 kilómetros al oeste de Bogotá, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. La sacudida se sintió a lo largo de cientos de kilómetros: llegó hasta Caracas (Venezuela), a 750 millas de distancia, y también se percibió en Ecuador y Panamá. Es uno de los temblores más fuertes registrados en Colombia en años recientes.
El saldo por ciudades
En el Chocó, una zona de difícil acceso solo por río, selva o avión, se han confirmado 13 muertos. Pereira figura entre las localidades más golpeadas: 66 fallecidos, según el alcalde, quien se quebró en lágrimas ante los medios y advirtió que la cifra seguirá subiendo. Tres personas murieron en la terminal del aeropuerto y rescatistas ayudaron a pasajeros atrapados en el teleférico de la ciudad, de 11.000 pies de longitud.

Cali, la tercera ciudad del país con unos 2,2 millones de habitantes, concentra al menos 85 decesos. Al menos 20 edificios se derrumbaron o sufrieron daños graves, entre ellos el ala pediátrica del Hospital Universitario del Valle. Imágenes muestran a equipos de emergencia rescatando a una mujer y a un recién nacido desde una ventana del cuarto piso. Ante reportes de saqueos, el presidente Abelardo de la Espriella ordenó el envío de mil miembros de las fuerzas de seguridad. El alcalde Alejandro Eder decretó un toque de queda nocturno “para preservar la seguridad en la ciudad”.
En Manizales, corazón de la región cafetera, al menos cinco personas murieron y 20 casas quedaron destruidas. Una de las torres de la catedral del siglo XX se derrumbó ante la mirada atónita de los presentes. En Quibdó, una de las primeras víctimas confirmadas fue Jairson Leonel Valencia, el hijo de seis años de un alcalde local.

En total, alrededor de 1.600 edificios resultaron dañados o colapsados en todo el país. Soldados, rescatistas y vecinos forman cadenas humanas para retirar a mano grandes trozos de concreto en busca de sobrevivientes. La Autoridad de Aviación reportó daños generalizados en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura; todos los vuelos permanecen suspendidos.
Respuesta oficial e internacional
El presidente Abelardo de la Espriella movilizó a la totalidad de las fuerzas militares y de policía, además de ingenieros, equipos de rescate y perros rastreadores.
Estados Unidos ofreció apoyo inmediato. El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que su país “está listo para apoyar” a Colombia. El Departamento de Estado calificó el desastre de “devastador” y comprometió 11,5 millones de libras esterlinas para refugios de emergencia y suministros. La Unión Europea también aportará fondos y respalda las operaciones de rescate, según la alta representante Kaja Kallas.

La cantante Shakira, una de las figuras más reconocidas del país, expresó su solidaridad con las víctimas.
Contexto regional
El sismo se produce después de dos terremotos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 que golpearon Venezuela a finales de junio, destruyeron cientos de edificios y dejaron más de 5.000 muertos.
Mientras las labores de búsqueda continúan y el número de víctimas sigue en aumento, Colombia enfrenta no solo el impacto físico del terremoto, sino también el desafío de mantener el orden público y llevar ayuda a zonas remotas de difícil acceso. Las autoridades advierten que el saldo final todavía no está cerrado.