Un equipo de solo ocho cazadores civiles de serpientes logró capturar entre dos y tres mil reptiles fugitivos en apenas dos días, tras una fuga masiva provocada por las inundaciones que destrozaron una granja de cría en el sur de China. El episodio, ocurrido en la aldea de Dengwei, en Hengzhou, ha combinado el horror de una catástrofe natural con el temor inmediato a criaturas venenosas deslizándose por hogares y aguas contaminadas.

Los hechos se desencadenaron el 6 de julio, cuando el colapso del embalse de Liulan —vinculado a las lluvias extremas asociadas al tifón Maysak— inundó la instalación. Las aguas arrasaron las instalaciones y liberaron a las serpientes, que se dispersaron por las calles anegadas y penetraron en viviendas. Entre ellas había cobras venenosas, serpientes rey de las ratas y especies no venenosas de agua, aunque la mayoría de las capturadas resultaron ser serpientes chinas de las ratas.

La población local reaccionó con rapidez. Vecinos alarmados alertaron de la presencia de los reptiles ocultos en rincones de las casas y nadando en el agua fangosa. Un equipo de ocho cazadores, encabezado por el señor Zhu, miembro de un grupo civil especializado, se movilizó de inmediato. En dos jornadas intensas, entre el 6 y el 9 de julio, consiguieron reunir entre 2.000 y 3.000 ejemplares. Inicialmente se había informado de cerca de 900 serpientes escapadas; el número final capturado superó con creces esa cifra.
Aunque la granja albergaba especies peligrosas, Wu Zhi, responsable de un comité de aldea, explicó a medios estatales que la mayor parte de los animales sueltos no eran venenosos. Aun así, varios residentes fueron atendidos por mordeduras en el Hospital Popular de Hengzhou. Las autoridades abrieron un canal de urgencia prioritario para estos casos, incrementaron las reservas de antiveneno y enviaron especialistas para apoyar la atención médica sobre el terreno.

El contexto de la catástrofe es más amplio. El tifón Maysak ha dejado al menos 39 muertos en el sur de China. Alrededor de 130.000 personas fueron evacuadas y se estima que 375.000 resultaron afectadas. Más de 8.000 rescatistas, apoyados por 5.700 embarcaciones y drones, trabajan para llegar a comunidades aisladas y restablecer servicios esenciales. Vehículos volcados y calles convertidas en ríos ilustran la magnitud de las inundaciones.
Un vecino, el señor Liang, describió la velocidad del desastre: “Estaba trabajando cuando llegó la inundación muy rápido. No tuve tiempo de evacuar. El agua subió de repente. Me subí a un árbol y solo pude pedir ayuda”.
La operación de captura ha permitido recuperar el control sobre la mayoría de los reptiles escapados, pero el episodio subraya la vulnerabilidad de las instalaciones de cría ante eventos climáticos extremos y la necesidad de protocolos de respuesta rápida cuando se combinan inundaciones y fauna potencialmente peligrosa. Mientras continúan las labores de rescate y reconstrucción en la región, las autoridades mantienen la vigilancia sanitaria y el refuerzo de los equipos médicos ante posibles nuevos casos de mordeduras.