Una adolescente británica de 16 años perdió la vida tras la explosión de un barco turístico sobrecargado frente a las costas de la República Dominicana. Abbie Lainton, originaria de Swindon, falleció tres días después de sufrir graves quemaduras en el incidente ocurrido el 27 de julio, cuando la embarcación que transportaba a más de 30 personas estalló y se envolvió en llamas al regresar de la isla Saona.

Según testimonios recogidos por The Sun, el barco olía a gasolina desde el momento del embarque y “no se sentía seguro”. Gisell Segovia, de 22 años, y su esposo Navin Torres, de 35, que celebraban el cumpleaños de él, relataron que advirtieron al capitán sobre el fuerte olor a combustible. La respuesta, según Gisell, fue tranquilizadora: “Oh, no, no, está bien”. Ambos coinciden en que la embarcación iba “abarrotada” de pasajeros para un trayecto que, lejos de ser breve, se prolongó cerca de media hora.
“Sentí que nos sobrecargaron”, declaró Gisell. “Podría haber sido un viaje de cinco minutos, pero creo que fueron alrededor de 30”. Fue la única ocasión, agregó, en la que les ofrecieron chalecos salvavidas, aunque muchos no los llevaban correctamente abrochados.
El momento del desastre llegó de forma súbita. Según Navin, el barco aceleró para alcanzar a otras embarcaciones. Entonces se escuchó un “pop” aterrador. “La parte delantera del barco explotó. Me tomó un par de segundos analizar lo que estaba pasando. El fuego empezó a extenderse hacia mí y mi esposa”, relató.
Gisell recuerda el instante con claridad: “Todo lo que recuerdo es un ruido de pop. Y entonces las personas que estaban sentadas en el lado izquierdo salieron volando de sus asientos, incluyendo los bancos. Todo empezó a volar y trozos del barco en llamas salían disparados por todas partes. Mi esposo se cortó y se quemó en el costado de la frente con uno de los fragmentos”.

El pánico se apoderó de la embarcación. La gente gritaba y lloraba mientras el viento avivaba las llamas. Navin, consciente de que su esposa no sabía nadar, la empujó al agua para salvarla del fuego. “Si él no me hubiera tirado del barco, no habría tenido el valor de saltar al agua”, confesó Gisell, quien se desmayó en el mar y fue rescatada por su marido. Ambos sufrieron quemaduras de primer grado; Navin necesitó puntos de sutura.
Otros pasajeros resultaron más gravemente heridos. Según los testigos, una joven puertorriqueña se fracturó un pie, un hombre de Nueva York sufrió lesiones en la columna y no sabe si quedará paralizado, y su acompañante también se rompió un pie. En total, las autoridades reportaron 24 heridos, de los cuales 11 fueron hospitalizados por quemaduras. Los dos hermanos de Abbie también resultaron lesionados y permanecen internados.
Abbie fue trasladada de urgencia a la unidad de cuidados intensivos del hospital de La Romana, pero falleció tres días después. Un funcionario dominicano describió el suceso como “un accidente en el mar muy trágico” y aseguró que se está prestando toda la asistencia posible a la familia. El director del hospital, José López, confirmó que entre los pacientes en cuidados intensivos se encontraban tres dominicanos (el capitán, un asistente y un guía) además de la turista británica, junto a canadienses, alemanes, puertorriqueños y una pareja uruguaya.

La empresa organizadora de la excursión, Go Paradise DR, expresó su profundo pesar por la muerte de Abbie Lainton y por todos los afectados. Según la compañía, las autoridades declararon que el incidente en el barco Costa Romántica se debió a una falla mecánica. El producto ya fue retirado de las plataformas de reserva. Antes de su eliminación, algunas reseñas en Booking.com hacían referencia directa a la explosión: una de ellas hablaba de “piernas rotas” y otra de “múltiples fracturas de columna” y quemaduras.
La oficina del Foreign, Commonwealth & Development Office (FCDO) del Reino Unido indicó que está brindando apoyo consular a la familia Lainton y a otros británicos afectados. Se están realizando gestiones para repatriar el cuerpo de Abbie. Una campaña de GoFundMe en ayuda de la familia ya ha recaudado más de 19.000 libras.
Mientras las autoridades continúan la investigación sobre las causas exactas del incendio, los testimonios de los supervivientes apuntan a un patrón de sobreocupación, olor a combustible ignorado y una sensación generalizada de inseguridad que, según ellos, precedió a la tragedia. “Fue horrible”, resume Gisell. “Mucha gente no sabía qué hacer porque todo ocurrió tan rápido”.